🚶 CÓMO LOS CAMBIOS EN LA MORDIDA AFECTAN A TU FORMA DE CAMINAR
Buenos días, querido lector;
Cuando pensamos en la forma de caminar, solemos relacionarla con los pies, las piernas, las rodillas o la cadera y tiene sentido, al fin y al cabo, son las estructuras que intervienen directamente en cada paso que damos, sin embargo, pocas personas imaginan que la mordida también puede influir en nuestra manera de movernos.
Aunque parezca sorprendente, la boca forma parte de una compleja cadena de equilibrio que conecta distintas zonas del cuerpo.
La posición de los dientes, la mandíbula y la articulación temporomandibular (ATM) pueden influir en la postura general y cuando la postura cambia, también puede hacerlo la forma en que caminamos.
La mordida es la manera en que los dientes superiores e inferiores encajan al cerrar la boca.
Cuando existe una alteración en ese encaje, la mandíbula puede adoptar una posición diferente y ese pequeño cambio puede desencadenar una serie de adaptaciones en el resto del cuerpo.
La cabeza, por ejemplo, es uno de los principales puntos de equilibrio del organismo.
Si la mandíbula cambia de posición, la cabeza puede modificar ligeramente su alineación.
A partir de ahí, el cuello, los hombros, la columna, la pelvis y las piernas pueden verse obligados a compensar para mantener la estabilidad.
Estas compensaciones suelen ser sutiles al principio.
Muchas personas no perciben ningún cambio inmediato, pero cuando el desequilibrio se mantiene durante meses o años, pueden aparecer señales como: sensación de inestabilidad, fatiga al caminar, tensión muscular, dolor cervical, molestias en la espalda, o sobrecargas en determinadas articulaciones.
La articulación temporomandibular desempeña un papel fundamental en esta conexión.
Cuando funciona correctamente, ayuda a mantener una adecuada coordinación entre la mandíbula y el resto del sistema musculoesquelético.
Pero cuando existe una alteración, el cuerpo intenta adaptarse para conservar el equilibrio.
Algunos estudios y observaciones clínicas han señalado que determinadas alteraciones de la mordida pueden influir en la distribución del peso corporal y en ciertos patrones de movimiento.
Por eso, cada vez más profesionales trabajan desde una perspectiva global, teniendo en cuenta la relación entre la salud bucodental y la postura.
Esto no significa que todos los problemas al caminar tengan origen en la boca.
Factores como lesiones, problemas articulares, enfermedades neurológicas o debilidad muscular también pueden desempeñar un papel importante.
Sin embargo, la mordida es un elemento que a menudo pasa desapercibido y que merece ser considerado cuando se busca el origen de ciertas molestias.
Nuestro cuerpo funciona como una cadena.
Cuando una pieza se altera, otras intentan compensar y en ocasiones, el efecto de ese desequilibrio llega mucho más lejos de lo que imaginamos.
Quizá por eso resulta tan importante observar el cuerpo en su conjunto y no únicamente la zona donde aparece el síntoma.
Y quizá hoy hayas descubierto algo inesperado:
Tu forma de caminar podría estar influida por algo tan aparentemente simple como la manera en que encajan tus dientes.
Recibe un abrazo desde el corazón y acuérdate de compartir.
💛💛💛💛
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