Buenos días, querido lector; Hay heridas que no dejan marcas visibles en la piel, pero permanecen durante años escondidas en el alma, heridas que nacieron en la infancia y que, aunque el tiempo haya pasado, todavía siguen hablando en silencio dentro de muchos adultos. A veces aparecen en forma de inseguridad, otras veces como miedo al rechazo, necesidad constante de agradar, dificultad para confiar o sensación de no ser suficiente. Muchas personas crecieron aprendiendo a callar lo que sentían, a adaptarse, a no molestar, a buscar amor a través de la perfección, del sacrificio o de la obediencia y aunque por fuera parecían niños fuertes, por dentro solo eran niños intentando sobrevivir emocionalmente. Algunas heridas nacieron de palabras duras, otras de silencios, de ausencia emocional, de comparaciones, de gritos, de sentir que nunca eran vistos realmente, porque no todas las heridas vienen del odio, algunas vienen de la falta de amor consciente. EL DOLOR QUE NO SE ESCUCHA NO DESAPAREC...