Buenos días, querido lector; Hay personas cuya presencia transmite calma, inspiración y bienestar. Pero también existen otras que, sin necesidad de gritar ni discutir constantemente, terminan agotándonos emocionalmente poco a poco, y lo más difícil es que muchas veces no nos damos cuenta de inmediato, simplemente comenzamos a sentirnos cansados después de hablar con ellas: - Perdemos energía. - Nos sentimos más tensos, más inseguros o emocionalmente agotados. Son personas que absorben emocionalmente más de lo que aportan. Algunas viven instaladas permanentemente en la queja, otras necesitan atención constante, algunas manipulan desde la culpa y otras generan conflictos continuamente para sentirse importantes o mantener el control. Después de convivir con ciertas personas, el cuerpo y la mente hablan: agotamiento emocional, ansiedad, irritabilidad, sensación de pesadez, falta de motivación, o incluso culpa por necesitar distancia. Porque no todas las personas que nos desgastan son malas...