馃憫¿D脫NDE QUEDA NUESTRA DIGNIDAD?
Buenos d铆as, querido lector; hoy quiero compartir contigo esta reflexi贸n...
¡¡EXCELENTE!!
En el primer d铆a de clase, el profesor de “Introducci贸n al Derecho” entr贸 al aula y lo primero que hizo fue pedir el nombre de un estudiante que estaba sentado en la primera fila:
¿Cu谩l es su nombre?
Mi nombre es Diego, Se帽or.
¡Fuera de mi clase y no vuelva nunca m谩s! – Grit贸 el maestro desagradablemente.
Diego estaba desconcertado. Cuando volvi贸 en s铆, se levant贸 r谩pidamente recogi贸 sus cosas y sali贸 del aula.
Todo el mundo estaba asustado e indignado, pero nadie habl贸.
¡Muy bien! – Vamos a empezar, dijo el profesor.
¿Para qu茅 sirven las leyes? pregunt贸 el maestro – los estudiantes segu铆an asustados, pero poco a poco empezaron a responder a su pregunta:
Para tener un orden en nuestra sociedad.
¡No! – Respondi贸 el profesor.
Para cumplirlas.
¡No!
Para que las personas equivocadas paguen por sus acciones.
¡No!
¿Alguien sabe la respuesta a esta pregunta!
Para que se haga justicia – una muchacha habl贸 con timidez.
¡Por fin! Es decir, por la justicia.
Y ahora, ¿qu茅 es la justicia?
Todos empezaron a molestarse por la actitud tan vil del profesor.
Sin embargo, continuaron respondiendo:
Para salvaguardar los derechos
humanos …
Bien, ¿qu茅 m谩s ? – pregunt贸 de nuevo.
Para diferenciar el bien del mal, para recompensar a aquellos que hacen el bien …
Ok, no est谩 mal, pero respondan a esta pregunta:
“¿Actu茅 correctamente al expulsar a Diego del aula?”
Todos estaban en silencio, nadie respondi贸.
Quiero una respuesta por unanimidad!
¡No! – Todos contestaron con una sola voz.
Se podr铆a decir que he cometido una injusticia?
¡S铆!
¿Y por qu茅 nadie hizo nada al respecto? Para que queremos leyes y reglas, si no tenemos la voluntad necesaria para practicarlas? Cada uno de ustedes tiene la obligaci贸n de hablar cuando es testigo de una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a estar en silencio, nunca m谩s! Vayan a buscar a Diego – dijo. Despu茅s de todo, 茅l es el maestro, yo soy un estudiante de otro per铆odo.
Aprendan que cuando no defendemos nuestros derechos, se pierde la dignidad y la dignidad no puede ser negociada.
Recibe un abrazo desde el coraz贸n y acu茅rdate de compartir.
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