Buenos días, querido lector; Amar no siempre es sostener con fuerza, a veces, amar implica hacer justo lo contrario: soltar el control. Porque cuando queremos mucho a alguien, es fácil caer en la necesidad de proteger, de anticipar, de intentar que nada malo ocurra: - Queremos evitar su dolor. - Queremos asegurar su bienestar. - Queremos que todo salga bien. Y sin darnos cuenta, empezamos a querer controlar lo incontrolable. Pero el amor no puede crecer desde el control, el amor necesita espacio, necesita confianza, necesita libertad. Soltar el control no significa dejar de cuidar, significa entender que no podemos vivir la vida por el otro, que cada persona tiene su propio camino, sus decisiones, sus aprendizajes. Y que, por mucho que amemos, no podemos evitar todos los tropiezos. A veces, amar de verdad es acompañar sin dirigir. Es estar sin invadir. Es confiar incluso cuando hay incertidumbre. Y eso requiere valentía. Porque soltar el control también nos confronta con nuestros ...