👵ENVEJECER
Buenos días, querido lector; en el artículo de hoy, quiero compartir contigo la siguiente reflexión...
—¿Sabes qué es lo más duro de envejecer?
—¿Qué?
—Que te vuelves invisible. Mientras eres joven, todavía “eres alguien”: atractivo, gracioso, carismático, fuerte… o al menos, alguien que se nota. Pero después, todo eso pasa. Y te conviertes en “el viejito” con la chaqueta desgastada, o “la señora” con boina y abrigo viejo. Es como si ya no estuvieras. Eres transparente…
—Pero yo, ¿sabes? Me fijé en ti apenas entraste a la habitación.
Es una frase de una serie británica muy conocida. Y sí, es real.
Muchas veces, la única “característica” que parece importar en una persona mayor es su edad. Nadie dice: “ella fue maestra de lengua” o “él era ingeniero civil”. Dicen: “ya tiene más de 80” o “debe estar cerca de los 90”.
Cuando una persona llega a cierta edad, la cantidad de gente que conoce su verdadera historia —quién fue, qué amaba, qué sabía hacer— se reduce cada vez más.
Los amigos ya partieron o están encerrados en casa, apenas se mueven y, con suerte, salen hasta la tienda de la esquina a comprar pan.
Los hijos hace tiempo viven en sus propios mundos, con sus problemas y rutinas. A veces llaman por teléfono, y de vez en cuando, muy rara vez, pasan a tomar un café.
En el edificio hay vecinos nuevos: mamás jóvenes con cochecitos, papás con bolsas del supermercado… y ni siquiera saben cómo se llama la señora del segundo piso.
En la tienda de la esquina ya cambiaron las empleadas. Ninguna cara conocida.
De los abuelos del barrio, si alguien sabe algo, es el número de apartamento y una edad aproximada. Pero lo que pasa del otro lado de la puerta, a nadie le importa.
Un mundo invisible.
No nos damos cuenta de cómo se va formando un vacío alrededor de nuestros mayores.
No entendemos por qué mamá llama diez veces al día al trabajo “con tonterías”.
Por qué papá insiste en preguntar detalles que parecen irrelevantes.
Y es que tienen miedo de quedar olvidados por completo. Quieren ser escuchados, reconocidos, aunque sea por la voz...
La vejez no es solo una cuestión de años.
Es invisibilidad.
Es soledad.
Y una necesidad enorme de sentirse aún importantes para alguien.
Recibe un abrazo desde el corazón y acuérdate de compartir.
💛💛💛💛
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