Buenos días, querido lector; A veces el amor propio no se siente como celebración, se siente como pérdida: Empiezas a respetarte, a escuchar tus límites, a reconocer lo que te duele y algunas relaciones ya no encajan, no porque dejes de querer, sino porque dejas de tolerar. Cuando crece tu amor propio, ciertos vínculos se tensan. Relaciones basadas en el sacrificio constante, en la culpa, en el desequilibrio, en el “siempre tú primero”. Al poner límites, algo cambia, la dinámica ya no es la misma y no todas las personas están dispuestas a adaptarse. Perder relaciones que no eran sanas duele, aunque sepas que no eran buenas para ti, aunque entiendas que no eran equilibradas, porque también hubo momentos bonito, porque también hubo historia compartida. Pero el amor propio no siempre te mantiene donde hay costumbre, a veces te mueve hacia donde hay coherencia. Soltar no significa odiar, no significa despreciar, significa reconocer que ese vínculo ya no es sostenible y aceptar que no todo ...